Europa cuenta con algunas de las leyes sobre armas más estrictas del mundo. La posesión de armas de fuego es limitada, las armas automáticas están prohibidas y la concesión de licencias está fuertemente controlada. Al mismo tiempo, Europa destaca como uno de los mayores productores y exportadores de armas de fuego del planeta. Las fábricas europeas producen fusiles, pistolas, munición y armamento de uso militar bajo una estricta regulación. Estas armas se envían mucho más allá de las fronteras de la UE. Alemania, Francia, Italia, Polonia y la República Checa encabezan el sector. La mayoría de las armas fabricadas en Europa se venden en el extranjero. Cerca del 70% de las licencias de exportación se conceden a compradores de fuera de la UE, sobre todo en Oriente Medio, Asia y el norte de África. Incluso con las estrictas normas comunitarias, estas armas exportadas legalmente acaban a menudo en zonas de conflicto, en ocasiones tras ser reexportadas.

