Sixela Sardiña, empezar de cero, una y otra vez, hasta construir lo propio

Por Henry Aguilera, Tampa FL, [email protected]

Si algo define a Sisi no es un oficio, es el movimiento. Ha cambiado de rumbo más de una vez, ha empezado desde cero en más de un país y ha convertido cada etapa en una nueva oportunidad. “Parece que eso lo traigo en la sangre… el negocio”, dice, y no es una frase al azar: es el hilo que conecta su vida.

Nacida en Aguada de Pasajeros, en la provincia de Cienfuegos, Cuba, creció entre el sonido de los trenes, en una familia vinculada al ferrocarril, donde sus padres trabajaban en ese sector. Desde joven se formó como pedagoga para círculos infantiles. Sin embargo, sus primeros pasos no fueron como imaginaba. “Nos ubicaron donde hacía falta apoyo”, recuerda, lo que la llevó a trabajar en una escuela con alumnos con dificultades.

Con el tiempo logró incorporarse a un círculo infantil, pero su inquietud la llevó a buscar otros caminos. Dio un giro hacia el sistema judicial y trabajó como escribiente en el tribunal municipal, una función clave en la organización de documentos. Más adelante, volvió a cambiar de dirección hacia la salud pública, donde encontró mejores condiciones.

Pero más allá de los empleos formales, había algo constante: su instinto para generar ingresos. “Todo lo que se presentara que yo veía que se podía hacer dinero… ahí estaba yo”, cuenta. No era improvisación, era necesidad con iniciativa. Ese impulso también venía de casa. Su padre era fotógrafo y le enseñó el oficio desde joven, utilizándolo como una vía para salir adelante.

En Cuba probó distintos negocios: cría de animales, ventas informales y otras alternativas para sostenerse en tiempos difíciles. Sin saberlo, ya estaba construyendo la base de su camino como emprendedora.

En 2011 llegó a EEUU por reclamación familiar. Comenzó abriéndose paso en el mercado laboral mientras estudiaba inglés en el college. Trabajó en la cocina de un McDonald’s, una etapa que asumió con disciplina. Pero no se detuvo. “Estoy aquí, avanzo un poco, pero también necesito dinero”, pensaba. Esa mentalidad la llevó a multiplicar esfuerzos.

Se preparó en el área de la salud, certificándose como asistente de enfermería (CNA, Certified Nursing Assistant) y flebotomista (Phlebotomist), profesión que continúa ejerciendo junto a su negocio, mientras trabaja en una clínica de investigación (Research Clinic). También se formó como técnica en terapia intravenosa (IV) y electrocardiograma (EKG o ECG). “McDonald’s, Dollar Tree y salud… las tres cosas”, recuerda. A ese ritmo sumó otro ingreso: limpieza de oficinas en horarios nocturnos.

Fue ahí donde empezó a ver algo diferente. No solo trabajaba, observaba. Aprendía cómo funcionaba el negocio, hacía preguntas y entendía el sistema. “Tuve que empezar a limpiar para poder ver cómo era la cosa”, explica. Esa etapa fue clave.

Con esa experiencia, decidió crear su propia compañía de limpieza en Miami. Al mudarse, repitió la fórmula: volvió a insertarse desde abajo mientras analizaba el nuevo mercado. Esa capacidad de adaptación le permitió avanzar con seguridad.

Con el tiempo dio un paso estratégico: convertirse en franquiciada de una compañía establecida. Esto le abrió acceso a clientes, estructura y metodología, mientras continúa desarrollando su propio negocio, Sisi Cleaning Services. Hoy maneja ambas líneas con claridad.

Aun así, no se detiene. Su mirada está puesta más arriba. “Quisiera ser una empresaria… que sea yo la que venda franquicias”, dice, proyectándose hacia una posición de liderazgo.

Hay dos áreas que le interesan especialmente: la limpieza y la comida. “Son negocios que nunca tienen fin”, asegura. Para ella no es moda, es necesidad. Y donde hay necesidad, hay oportunidad.

Cuando piensa en otras mujeres latinas que llegan a este país, habla desde la experiencia: “Que no se rindan… que sigan sus sueños”. Sabe lo que implica trabajar múltiples empleos, estudiar y adaptarse sin dejar de apostar por algo propio.

Su camino no es perfecto, ni pretende serlo. Está lleno de intentos, cambios y nuevos comienzos. Pero hay algo que se mantiene: la determinación de avanzar.

Y en ese movimiento constante ha encontrado su lugar. No uno fijo, sino uno que se construye cada día. Un camino que también honra la memoria de su padre. Sabe que cada paso que da está acompañada, que los sueños que hoy cumple son los que él no pudo alcanzar. Y en esa conexión encuentra una de sus mayores fuerzas.