Alemania, el regreso del «enfermo de Europa» ante crisis estructural

Alemania enfrenta nuevamente el estigma de ser el «enfermo de Europa» debido a una combinación de factores estructurales y desafíos geopolíticos. El país atraviesa un periodo de crecimiento débil crónico, marcado por el descenso de las exportaciones a China y la crisis en sectores tradicionales como la automoción y la ingeniería mecánica. Esta situación ha disparado las alarmas sobre una desindustrialización en curso, agravada por una productividad estancada y una aguda escasez de mano de obra cualificada. Analistas económicos coinciden en que la raíz del problema es el retraso en la modernización y la inversión insuficiente. Durante décadas, el modelo alemán priorizó las exportaciones a expensas de la inversión en infraestructura pública y tecnologías del futuro. Aunque se han puesto en marcha medidas para mejorar la competitividad, los esfuerzos chocan con una compleja realidad geopolítica. Con uno de cada cuatro empleos manufactureros dependiendo de las exportaciones, la transición hacia un modelo menos vulnerable y más innovador es urgente, pero su implementación sigue siendo lenta frente a la magnitud del desafío.