De acuerdo con el reciente informe del Global Organized Crime Index 2025, Colombia y México le siguen a Myanmar como los países con mayor tasa de criminalidad. Ambos países comparten la característica de que el crimen organizado se ha convertido en una «hidra» adaptable que explota la inestabilidad, el descontento social y la desconfianza en los gobiernos, operando con mayor velocidad de adaptación que la capacidad de respuesta de sus Estados. La impunidad y la debilidad del sistema de justicia son factores que contribuyen a esta dinámica en ambas naciones. Aunque Colombia ha visto una evolución en la naturaleza de su conflicto, su alta posición se relaciona directamente con la lucha por el control territorial y las rentas ilícitas. En el caso de México se debe a la presencia consolidada de cárteles, la expansión de múltiples mercados ilícitos y la infiltración del crimen organizado en instituciones públicas y sectores económicos. Además, el texto destaca que México sigue siendo “uno de los países más peligrosos para la prensa”, con funcionarios públicos implicados en casi la mitad de los ataques documentados.

