Nina Schoolbus: una ruta nacida del esfuerzo y el amor

Por Henry Aguilera, Tampa FL, [email protected]

A veces, las grandes ideas no nacen en momentos de calma, sino en medio del caos, cuando la vida nos pone a prueba. En el caso de Yaneixy Escandell, mejor conocida como Nina, fue una etapa de presiones económicas, jornadas extenuantes y mucha incertidumbre la que la empujó a buscar un nuevo rumbo. Cuidaba a una paciente, hacía entregas, conducía durante horas y, aun así, las cuentas no alcanzaban.

Fue entonces cuando, al no poder seguir pagando el transporte escolar de su hija, habló con la señora que hasta ese momento le prestaba el servicio. En lugar de alejarse, esa mujer le dijo: “¿Y por qué no haces tú lo que yo hace?”. No solo le dio la idea, también se ofreció a ayudarla a empezar, brindándole orientación y sus primeros contactos. Así nació Nina Schoolbus, un proyecto levantado desde la necesidad, pero construido con amor, fortaleza y visión.

De Cuba a Tampa: el camino no fue fácil

Nina emigró desde Cuba junto a su esposo y su hija. Dejaron atrás a su familia y, con ello, a su querido abuelo, a quien no pudo volver a ver. “Después de mi hija, él era la persona que más quería en el mundo”, recuerda con emoción. En Estados Unidos comenzó desde trabajos humildes: gasolineras, cocinas del aeropuerto de Tampa y entregas. Mientras tanto, se certificó como asistente de enfermería. Cada paso fue impulsado por la necesidad de ofrecer algo mejor a su hija y sostener a su familia con dignidad.

Un nombre con historia

Dianelis y Katy fueron sus apoyos. Le ofrecieron sus primeros clientes y la animaron en uno de los momentos más inciertos de su vida. El nombre Nina Schoolbus surgió al ver una etiqueta que decía “Schoolbus” y recordar cómo su primita lo pronunciaba de niña. “Lo juntamos con ‘Nina’ y ahí quedó”, cuenta con una sonrisa.

Mucho más que llevar niños

Desde el inicio, Nina supo que esto era más que transportar niños. “Yo soy la que habla con los papás, la que organiza, la que está pendiente. Carlos, mi esposo, tiene un trato especial con los niños y me ha acompañado desde el primer día, pero siempre me dice que soy yo el corazón de todo”. Los primeros tiempos fueron intensos: cansancio, préstamos y muchas decisiones difíciles, pero ella nunca se detuvo. Hoy, muchas familias se presentan como “la prima de Nina” o “la tía de Nina”.

El Summer Camp: sembrando experiencias

Su amiga Kenia le propuso crear un Summer Camp. Nina no sabía muy bien qué era eso. “Mi niñez fue linda, pero nunca fui a un plan vacacional”, confiesa. Aun así, se lanzó y ya lleva dos veranos organizando actividades donde los niños juegan, leen y crean recuerdos felices. Cada jornada es también una forma de sanar el tiempo que no pudo compartir con su hija cuando era pequeña.

Momentos que forjaron el carácter

Tras cada paso hubo sacrificio: la pérdida de su madre y su abuelo, jornadas agotadoras e incertidumbre financiera. A veces terminaba rendida, preguntándose cómo sostenerlo todo. Pero encontró fuerza para seguir y brindar ternura a los niños, convirtiendo el dolor en acción y cada caída en una razón para levantarse.

El futuro: sueños con los pies en la tierra

Este es su tercer año con el transporte y el segundo con el Summer Camp. Aunque el negocio ha crecido, Nina tiene claro sus límites: “No me veo con más de dos o tres vans. Me gusta hacer las cosas yo misma. Aunque tenga una identificación como directora, en el futuro voy a estar sentada en una van, llevando a mis niños”. Sueña con un After School donde los niños puedan aprender y estar cuidados después de clases, siempre preservando el toque humano que distingue a Nina Schoolbus.

“Soy el ejemplo de supervivencia”

Cuando se le pregunta qué le diría a la Nina de hace cinco años, responde: “Soy el ejemplo de supervivencia. Nunca me voy a rendir. He pasado por cosas tristes y feas, pero siempre voy pa’lante. Nada es para siempre. Mientras hay vida, hay que luchar”.

Más que transporte, Nina Schoolbus es un testimonio de cómo el amor por los pequeños y la voluntad de seguir adelante pueden transformar la desesperación en esperanza.