El Departamento de Justicia (DOJ) de los EEUU anunció medidas drásticas para fortalecer la pena capital a nivel federal, destacando el restablecimiento del pelotón de fusilamiento como método de ejecución. Bajo una orden ejecutiva del presidente Donald Trump, estas directivas buscan eliminar obstáculos legales y agilizar las sentencias tras agotarse las apelaciones, revirtiendo la postura de la administración anterior. El fiscal general interino, Todd Blanche, afirmó que estas acciones responden al compromiso con las víctimas de crímenes atroces, señalando que la gestión de Joe Biden «incumplió su deber» al no ejecutar a terroristas y asesinos de agentes de la ley. El plan no solo retoma el protocolo de inyección letal, sino que instruye a la Oficina de Prisiones a evaluar la ampliación del corredor de la muerte y la construcción de instalaciones para métodos alternativos. Actualmente, la pena de muerte es legal en 27 estados, aunque 23 ya la han abolido. Según el Death Penalty Information Center, en 2025 se registraron 47 ejecuciones, con Florida liderando la estadística. Para 2026, ya se han programado 32 ejecuciones, de las cuales ocho se han hecho efectivas hasta la fecha.

