A lo largo de la historia cultural de Cuba, pocas fechas han redefinido nuestro paisaje mediático y visual de manera tan drástica como el 24 de octubre de 1950. Ese martes marcó el nacimiento de la televisión comercial en la Isla, con la inauguración de Unión Radio Televisión, Canal 4.
El artífice de esta monumental proeza fue el visionario empresario y locutor Gaspar Pumarejo. En una trepidante carrera contra su acérrimo competidor, Goar Mestre —quien gestaba el fastuoso proyecto arquitectónico y mediático de CMQ—, Pumarejo logró adelantarse por casi dos meses. Las transmisiones de prueba habían comenzado el emblemático 12 de octubre, pero la inauguración oficial fue todo un acontecimiento de estado: un control remoto emitido directamente desde el Palacio Presidencial que legitimó y presentó el nuevo medio ante la nación.
Este hito trascendió el mero avance tecnológico; supuso una revolución integral en las artes escénicas y en el consumo de la cultura popular. De la noche a la mañana, el Canal 4 trasladó el teatro, el talento de nuestros artistas plásticos en la escenografía y la magia de la música en vivo directamente a las salas de los hogares habaneros. Esta inédita ventana exigió a directores de arte, músicos y actores repensar su oficio para un formato enteramente visual y en directo, sembrando la semilla de lo que sería la fecunda escuela televisiva cubana.
Gracias a la audacia de Pumarejo, Cuba se coronó como una nación pionera: fuimos el segundo país de Latinoamérica (apenas precedidos por México) y uno de los primeros en el mundo en contar con este moderno medio.

