Durante la última década, Colombia ha experimentado un alarmante declive en sus niveles de inversión, cayendo vertiginosamente de un 23.8% a tan solo un 17% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta pronunciada reducción plantea serios riesgos estructurales para la capacidad de crecimiento a largo plazo de la nación sudamericana. Los expertos económicos advierten que un país que prioriza el consumo mientras disminuye drásticamente su inversión corre el gran riesgo de estancarse, enfrentando enormes dificultades para mejorar su productividad y ampliar de manera sostenible su capacidad de producción global. De acuerdo con el Observatorio Fiscal, volver a alcanzar una tasa de inversión del 23% del PIB resulta posible, pero se considera un escenario muy excepcional dadas las actuales circunstancias económicas y políticas. Hoy, el país lidia con un bajo dinamismo del sector privado, alta incertidumbre internacional, grandes restricciones fiscales y serios problemas al ejecutar infraestructuras. El gran desafío nacional será formular estrategias que logren encaminar a la economía colombiana hacia una inversión productiva muy sólida.

