El 26 de octubre de 1946, el escenario deportivo de Cuba y América Latina cambió. Esa noche, La Habana se vistió de gala para inaugurar el Gran Stadium de La Habana, popularmente conocido como el «Estadio del Cerro» por el barrio donde fue erigido.
Concebido para reemplazar al estadio de La Tropical, este recinto fue un gran salto al futuro, coronándose pronto como uno de los parques beisboleros más modernos del continente. Financiado por empresarios del béisbol profesional cubano, este coliseo resultó ser una proeza total de la ingeniería. En su diseño ostentaba capacidad para albergar a más de 30.000 espectadores, cifra verdaderamente colosal en la década de 1940 que lo ubicaba a la par de los parques de las Grandes Ligas. Su fuerte estructura de acero y concreto, amplias tribunas y vanguardista sistema de iluminación artificial para juegos nocturnos, dejaron completamente fascinados tanto a los fanáticos como a los expertos.
Durante su gran época dorada, el césped del Cerro funcionó como escenario estelar de la apasionante Liga Cubana de Béisbol Profesional, albergando épicos duelos entre grandes rivales: Almendares y Habana, junto al Cienfuegos y Marianao. La insuperable calidad de su infraestructura era tan notable que reconocidos equipos, como los Dodgers de Brooklyn y los Piratas de Pittsburgh, lo seleccionaron para efectuar allí sus entrenamientos de primavera y disputar juegos de exhibición. Adicionalmente, en el histórico año de 1949, fue sede de la primera Serie del Caribe, lo cual consolidó a la isla como el gran epicentro caribeño de este deporte.
Datos inmortales:
Primer lanzamiento: El juego inaugural fue un choque de titanes entre Almendares y Cienfuegos. El honor de lograr la primera victoria monticular dentro de este estadio fue para el talentoso y legendario lanzador cubano Julio Moreno.
Hogar de leyendas: Por su maravilloso diamante desfilaron imponentes figuras inmortales del deporte, desde Orestes Miñoso y Martín Dihigo, hasta estrellas estadounidenses como Jackie Robinson.
En 1961, el fabuloso recinto deportivo fue rebautizado por las autoridades locales como el majestuoso Estadio Latinoamericano. Posteriormente, en 1971, sus sólidas tribunas exteriores fueron notablemente expandidas, elevando su capacidad máxima de manera espectacular hasta lograr albergar a unos impresionantes 55.000 fervientes espectadores. Así se reafirmó por completo su histórico y merecido apodo: «El Coloso del Cerro».

