El gobierno de Honduras ha implementado nuevas y severas medidas en su sistema penitenciario, adoptando un enfoque de seguridad similar al del presidente salvadoreño Nayib Bukele para combatir el narcotráfico y la violencia de las pandillas. Entre las restricciones más drásticas, se establece que los reclusos vinculados a estos grupos criminales solo tendrán derecho a una hora diaria de sol y patio. Esta salida se realizará de manera individual o en grupos de máximo dos personas, con el fin de neutralizar cualquier coordinación delictiva desde el interior de los penales. Además, la nueva normativa contempla la creación de juzgados especializados destinados a procesar de forma exclusiva los delitos cometidos por integrantes de estas organizaciones. Estas acciones forman parte de la estrategia gubernamental impulsada por la administración de Xiomara Castro, que busca replicar el popular modelo de seguridad de El Salvador para frenar su crisis de violencia, abriendo simultáneamente un debate público sobre los límites del Estado y el respeto a los derechos humanos en la región.

