Por Henry Aguilera, Tampa FL, [email protected]
Cuando llegó a EEUU con sus dos hijos, Yuliett Monserrat tenía una preocupación que acompañaba cada decisión: encontrar cómo mantener a su familia sin dejarlos al cuidado de desconocidos. Empezó a vender lo que encontraba, productos de belleza, artículos para el hogar y vitaminas porque necesitaba generar ingresos. Vendía de todo, pero hubo momentos en que el dinero no alcanzó ni para pagar la electricidad.
Aquella etapa le mostró que necesitaba prepararse para construir algo que pudiera crecer, incluir a sus hijos y servir a la comunidad latina. Quería que su trabajo también ayudara a otras personas a avanzar.
Antes de llegar a ese camino, había trabajado en hoteles habaneros, en gestión turística. De ascendencia española, pudo recuperar la ciudadanía de su padre y extenderla a sus hijos. El proceso tomó cuatro años y tuvo complicaciones, pero finalmente les abrió la posibilidad de comenzar una nueva etapa.
Al descubrir el sector inmobiliario, decidió estudiarlo y aprovechar cada momento de preparación para aprender todo lo posible. También estudió crédito y otros aspectos de la compra para orientar mejor a las familias. Después de obtener su licencia, comenzó a contactar a las personas que ya conocía. Si alguien no pensaba comprar, les pedía que la conectaran con alguien que quizás necesitara ayuda. Cuando aprobó el examen estatal, ya había una persona esperando por ella para buscar una propiedad.
Esa combinación de preparación y cercanía define hoy su trabajo. Muchas familias llegan convencidas de que no califican para comprar una casa o de que todavía deben esperar años. Algunas solo quieren entender sus opciones y descubren que pueden avanzar; otras necesitan tiempo y orientación. Recuerda a una pareja que llevaba años intentándolo con otros profesionales. Al revisar su caso, encontraron errores en la preparación de los documentos y los números no coincidían. Corrigieron lo necesario, y la pareja pudo cerrar la compra. Hoy, incluso, trabaja con ellos para una segunda propiedad.
Acompañar también significa decir algo que el cliente quizá no quiera escuchar. Si considera que una compra puede poner en riesgo las finanzas de una familia, prefiere explicar el problema e incluso retirarse de la transacción. Ha renunciado a comisiones por esa razón. Para ella, cerrar a toda costa no es una victoria: una vivienda compromete los ahorros y la estabilidad de quienes la compran. Su franqueza nace de lo vivido y de la responsabilidad que siente hacia cada persona que se sienta frente a ella. También cree que una negociación inmobiliaria puede funcionar cuando compradores, vendedores y sus representantes buscan soluciones para que todos lleguen a un acuerdo.
La familia que quería incluir desde el principio hoy forma parte del proyecto Building Nest Realty LLC. Sus dos hijos trabajan en la compañía, sobre todo en las áreas digitales y de marketing, mientras ella se ocupa del contacto con las personas y de orientarlas. También prepara una iniciativa de formación para quienes quieran entrar al sector. Su plan es comenzar en enero con un grupo de hasta diez participantes y enseñarles desde la práctica. Aspira a guiarlos para que puedan alcanzar sus primeros cien mil dólares durante su primer año, aunque reconoce que cada persona tendrá sus propias metas y ritmo. No pretende obligarlos a quedarse en su equipo: quiere prepararlos bien para que después elijan dónde trabajar.
Además, invita a la comunidad a “Building What’s Next”, un encuentro que propone compartir información práctica con inmigrantes, responder preguntas y conectar con otras personas. Será el sábado 14 de noviembre, de 10 a. m. a 12 p. m., en Tampa; la entrada cuesta $20. Para más información e inscripción, busca “Building What’s Next” en Eventbrite.
A quienes desean comprar, vender o explorar una inversión inmobiliaria, les propone comenzar con una asesoría individual, porque cada situación es distinta. Y a quienes todavía buscan su rumbo, les aconseja identificar lo que les gusta hacer y prepararse. Ella sabe cuánto puede pesar empezar sin tener todas las respuestas. Hoy, la experiencia que construyó para sostener a sus hijos también le permite acompañar a otras familias mientras toman decisiones importantes para su futuro.

