Por Alfredo Prieto, Tampa FL, [email protected]. Fotos: gemini.google.com
Antes de los años 50 del pasado siglo, una zona de Tampa hoy llamada Town ‘n’ Country, ubicada en el condado de Hillsborough, estaba formada principalmente por áreas boscosas y fincas de ganado.
A fines de esa década, una corporación compró una granja lechera, cerca de la intersección de la Avenida Hillsborough y Memorial, y empezó a construir el reparto Town ‘n’ Country Park, convirtiendo el área en una nueva localidad suburbana.
Dos décadas después, hacia 1978, los miembros de la comunidad de real state (bienes raíces) testimoniarían notables avances constructivos en una superficie de más de 2,000 acres que se extiende por más de tres millas —casi 5 kilómetros— desde el sur del Memorial Highway hasta el norte de la Avenida Waters.
De acuerdo con los datos del último Censo (2022), hace tres años Town ‘n’ Country tenía una población de 89,5 mil personas con una edad media de 38,4 años y un ingreso familiar medio de 63,947 dólares anuales. Según el mismo Censo, sus residentes eran diversos y con la siguiente composición racial y étnica: 56.3% blancos (31.4 % no hispanos), 24.1% de dos o más razas, 6.9% afroamericanos, 4.0% asiáticos y 0.1% nativos americanos.
El 36.4% de ellos había nacido en el extranjero. Su población la componían principalmente familias, y el 53% de los hogares lo ocupaban parejas casadas. Su tamaño medio era de 2.7 personas.
Tiene además un conjunto de ventajas comparativas, la primera su ubicación misma, no muy lejos del downtown y a unos 40 minutos de la playa de Clearwater, una de las mejores del área —muchos le dicen “el Varadero de Tampa”. Parte del Aeropuerto Internacional de Tampa se ubica en Town ‘n’ Country, lo que facilita el traslado de quienes allí viven para sus viajes a Cuba y otros destinos de América Latina.
Pero esos datos sociodemográficos están cambiando aceleradamente, primero después de que los cubanos empezaron a viajar a Nicaragua para “ver los volcanes”.
Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU, desde octubre de 2021 hasta finales de julio de 2022, el mismo año del Censo antes citado, más de 177,000 ciudadanos cubanos habían llegado a este país por la vía de los coyotes mexicano-centroamericanos, un aumento drástico respecto al año anterior, cuando se reportaron 39,303 encuentros en la frontera – el año previo fueron 14,015.
Según estadísticas del Censo, a la altura de julio de 2024 habían ingresado al país alrededor de 106,757 cubanos, un hecho que incide de mil maneras en las dinámicas socioculturales en los lugares de asentamiento, particularmente en Florida.
En el año fiscal 2023 el condado de Hillsborough registró la llegada de aproximadamente 14,576 cubanos. Esta cifra lo convierte en el segundo condado con más cubanos después de Miami-Dade. Según datos oficiales, la mayoría de las llegadas de inmigrantes a este condado, alrededor del 78%, provienen de Cuba, seguida por Haití (16%) y Ucrania (4%).
“La comunidad de refugiados en la región de la Bahía de Tampa”, anota un reportaje, “ha crecido más rápidamente en los últimos años debido a los cambios en la política federal. La administración Biden levantó el límite de admisión de refugiados a 125,000 […]. Como resultado, las agencias de reasentamiento, que ayudan a los refugiados, han experimentado una afluencia. ‘Hay un aumento definitivo’, dijo Vivian Farid, especialista de Coptic Orthodox Charities”.
Pero hay una tercera: las llegadas de cubanos procedentes del sur del estado, en especial de Miami-Dade, en busca de mejores oportunidades, baratura de los alquileres y costo de la vida, lo que puede ser un espejismo considerando las diferencias existentes entre ambos condados, que en el fondo no son espectaculares.
Ese aumento cuantitativo de nacionales ha llevado a rebautizar a la localidad como “el Hialeah de Tampa”, nomenclatura palpable, entre otras cosas, en el incremento del tráfico vehicular, la presencia de food trucks con comida cubana –de pan con lechón y pizzas a tamales y pastelitos de guayaba–, agencias de viajes y presencia de negocios para enviar mercaderías a la isla, el aumento de la clientela cubana (y de camareros/as) en restaurantes donde antes se oía poco español y la existencia de expresiones religiosas afrocubanas en las calles.

