Y el arte de convertir ideas en diseño

Kiss Torcat y el arte de convertir ideas en diseño

Por Henry Aguilera, Tampa FL,  [email protected]

El nombre de Kismar, conocida cariñosamente como “Kiss”, refleja perfectamente su personalidad creativa y cercana. Su apodo nació de una mezcla entre la palabra “kiss” y “mar”, una combinación tan auténtica como su historia.

Nació y creció en el oeste de Caracas, en un entorno humilde pero lleno de unión familiar. Recuerda su infancia como una etapa feliz, marcada por el cariño de sus padres y la tranquilidad de una vida sencilla. Sin embargo, con el paso de los años, comenzó a sentir cómo la realidad del país iba cambiando. La escasez y las dificultades económicas marcaron profundamente su adolescencia, especialmente cuando una prima con la que creció fue diagnosticada con cáncer. Entre tratamientos médicos y gastos del hogar, la familia tuvo que hacer enormes sacrificios. “Había momentos en los que era o la comida o las medicinas”, recuerda. Aun así, conserva recuerdos de unión familiar alrededor de platos sencillos que convertían cualquier día difícil en un momento especial.

Quizás por eso aprendió desde muy joven a encontrar oportunidades incluso en medio de las dificultades. Desde niña sintió inclinación por la belleza y la creatividad. Mientras otras jugaban, ella secaba cabello a las vecinas y hasta lo planchaba con una plancha de ropa. Tenía apenas 10 u 11 años y ya disfrutaba transformar la imagen de otras personas.

Con el tiempo estudió publicidad y mercadeo en la universidad, aunque no pudo terminar la carrera. Su verdadera pasión seguía estando en la peluquería, donde llegó a trabajar de manera independiente y construir su propia clientela.

La vida volvió a cambiar cuando su esposo, jinete profesional de caballos de carrera, recibió una oportunidad laboral en Estados Unidos y juntos comenzaron una nueva etapa en Florida.

El giro definitivo llegó en 2017, cuando buscando una academia de modelaje para su hija conoció a Gloria Gutiérrez de Serna. Ese encuentro abrió una puerta inesperada hacia el mundo de la moda y el diseño textil. Desde entonces, Gloria se convirtió en una de las personas más importantes en su crecimiento profesional.

Con el tiempo encontró su verdadera conexión en la sublimación textil y los estampados personalizados. Lo que comenzó como curiosidad terminó convirtiéndose en un negocio con capacidad para producir desde camisetas y gorras hasta colecciones completas de ropa.

Hoy trabaja desde casa, donde instaló un taller especializado en impresión y sublimación. Su enfoque actual está dirigido a artistas visuales que desean transformar sus obras en prendas y accesorios personalizados.

Quiero crear lienzos en blanco para que los artistas puedan mostrar su arte de otra manera”, explica. Más que imprimir diseños, busca ayudar a otros a materializar ideas.

Esa capacidad de escuchar y asesorar se ha convertido en una de sus mayores fortalezas. Muchas personas llegan solo con una idea, y ella las guía para escoger materiales y acabados que realmente funcionen.

Además, el mundo ecuestre de su esposo terminó conectándose con su emprendimiento, ya que muchos de sus clientes pertenecen a hipódromos y equipos relacionados con las carreras de caballos. Paralelamente, prepara una nueva colección de prendas y accesorios concebida para integrar arte y moda en un mismo concepto.

Su historia refleja la capacidad de reinventarse sin abandonar la esencia. Desde aquella niña caraqueña que planchaba cabello con una plancha de ropa hasta la mujer que hoy transforma diseños en piezas únicas, hay un hilo común: la creatividad como herramienta de esperanza.

Para ella, emprender no es solo vender productos. Es crear oportunidades y demostrar que incluso después de los momentos más difíciles, siempre existe una manera de volver a construir algo hermoso.