El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, firmó un decreto que permite el despliegue de militares de países aliados en el territorio nacional para colaborar en la lucha frontal contra las bandas criminales. Esta medida histórica se inscribe en el marco del «conflicto armado interno» declarado por el Gobierno ecuatoriano. Según Noboa, esta drástica disposición es el resultado de meses de trabajo conjunto con la comunidad internacional, destacando su reciente reunión en el Pentágono. El mandatario aseguró que, a partir de ahora, «los narcoterroristas enfrentarán a un Ecuador más fuerte y preparado, y que ya no pelea solo». Los puntos centrales de esta nueva normativa de seguridad incluyen:
Inmunidad garantizada: El personal extranjero de los Estados cooperantes que participe en las operaciones gozará de inmunidad amparada en los acuerdos internacionales suscritos.
Protección jurídica local: El Ejecutivo contempla conceder indultos y exhorta a la Asamblea Nacional a otorgar amnistías a policías, militares y civiles nacionales que actúen en defensa del Estado.
Apoyo táctico y tecnológico: Las fuerzas aliadas se desplegarán en las provincias más golpeadas por la violencia, proveyendo asesoramiento directo y tecnología militar avanzada.
Hasta la fecha, el apoyo logístico de potencias como EEUU y la Unión Europea se había limitado a labores de inteligencia, pero este decreto autoriza formalmente la presencia operativa de tropas extranjeras sobre el terreno ecuatoriano.

