Según los últimos resultados de la Evaluación Nacional de Progreso Educativo (NAEP), los puntajes de los adolescentes estadounidenses en lectura y matemáticas se han estancado o han disminuido, fracasando en el intento de recuperar los niveles previos a la pandemia de COVID-19. A nivel nacional, las cifras muestran un retroceso histórico, con caídas en el desempeño de los estudiantes que borran décadas de progreso académico. Los actuales adolescentes de 13 años sufrieron las disrupciones de la pandemia durante sus años formativos de primaria, perdiendo bases fundamentales de aprendizaje. A esto se suma una grave crisis en los hábitos de lectura: apenas el 14% de estos jóvenes lee por diversión a diario (una caída drástica frente al 37% de 1992), un declive que los investigadores asocian directamente al uso de redes sociales.

