Por Henry Aguilera, Tampa FL, [email protected]
Antes de hablar del restaurante, Santiago Rodriguez habla del arroz con pollo. Antes de mencionar planes de negocio, explica recetas. Y antes de describir cualquier estrategia empresarial, quiere asegurarse de que pruebes uno de sus platos. Basta escucharlo unos minutos para entender que la comida no es simplemente un negocio en su vida. Es una pasión que lo acompaña desde hace décadas.
“Esto es lo que me gusta”, dice con una sonrisa que aparece cada vez que la conversación regresa a una cocina.
Lleva más de treinta años viviendo en Tampa y durante ese tiempo ha construido una trayectoria poco común. Ha emprendido en distintos sectores, ha dirigido compañías, ha desarrollado clínicas médicas y ha liderado equipos de profesionales en áreas que nada tienen que ver con la gastronomía. Sin embargo, por mucho que los caminos hayan cambiado, siempre termina regresando al mismo lugar: los restaurantes.
La cocina llegó a su vida cuando apenas tenía catorce años. Desde entonces aprendió algo que todavía lo acompaña: un buen negocio puede generar ingresos, pero una verdadera pasión genera entusiasmo incluso después de décadas de trabajo.
Por eso disfruta involucrarse en cada detalle. Le gusta crear recetas, supervisar preparaciones, enseñar a los cocineros y ajustar sabores hasta conseguir exactamente lo que imagina. No es extraño verlo explicando cantidades, ingredientes o métodos de cocción con la misma energía de alguien que apenas comienza.
Esa mezcla entre pasión y visión empresarial ha sido una constante en su historia. Él mismo reconoce que siempre ha tenido facilidad para identificar oportunidades. Entre bromas asegura que ha vendido prácticamente de todo y que, como dicen muchos cubanos, hasta sería capaz de sacarle aceite a un ladrillo.
Más allá de la exageración, la frase refleja una realidad: siempre ha encontrado la manera de crear proyectos donde otros solo veían obstáculos.
De hecho, recuerda con orgullo haber apostado por ideas que años después se volvieron comunes dentro de la comunidad hispana de Tampa. Esa capacidad para anticiparse a las tendencias le permitió abrir caminos en distintos momentos de su vida profesional, siendo uno de los pioneros del movimiento de food trucks en la ciudad.
Pero cuando habla de éxito, no lo mide únicamente en números.
Lo mide en satisfacción.
Por eso La Vitanuova Sport Grill, ubicado en el 8502 N. Armenia Ave. de Tampa, representa algo especial. No es simplemente otro negocio. Es la oportunidad de volver a conectar con una actividad que lo apasiona profundamente.
Su propuesta busca ofrecer variedad y calidad, alejándose de fórmulas repetidas. Pastas, carnes, mariscos y recetas propias forman parte de un menú diseñado a partir de años de experiencia observando gustos, hábitos y preferencias de los clientes.
Sin embargo, el verdadero ingrediente diferenciador no aparece escrito en ninguna carta.
Está en el entusiasmo con el que habla de cada plato.
Está en esa necesidad de compartir con otros algo que disfruta genuinamente.
Después de tantos años construyendo negocios, podría haberse quedado administrando desde la distancia. Sin embargo, sigue encontrando felicidad en los detalles más simples: una receta bien lograda, un cliente satisfecho o una nueva idea tomando forma.
Y quizás esa sea la mejor definición de su historia.
Porque hay proyectos que nacen por oportunidad y otros que nacen por necesidad. Pero los que perduran son aquellos que nacen desde el corazón.
Por eso, mientras observa cómo este nuevo capítulo comienza a escribirse, sigue sintiendo la misma emoción que lo acompañaba cuando era apenas un adolescente descubriendo el mundo de la cocina. Una emoción que el tiempo no logró apagar y que todavía hoy sigue siendo el ingrediente más importante de todo lo que hace.

