Redacción El Kentubano
El Mundial de la FIFA 2026, que concluyó recientemente, será recordado no solo por su sede compartida entre EEUU, Canadá y México, sino también por haber sido el verdadero «Mundial de los millonarios». Ahora, en agosto, al hacer el balance del torneo, es imposible ignorar las asombrosas cifras económicas que rodearon a las grandes estrellas del deporte.
Según datos de la revista Forbes Argentina, los once futbolistas mejor pagados del certamen acumularon en conjunto la impresionante suma de 950 millones de dólares durante los doce meses previos al campeonato. Este torneo marcó un hito histórico al presentar por primera vez a dos jugadores cuyas fortunas netas superan los mil millones de dólares: el portugués Cristiano Ronaldo y el argentino Lionel Messi.
El capitán de Portugal encabezó el ranking absoluto con ingresos estimados en 300 millones de dólares, impulsados principalmente por su salario y premios en el Al-Nassr. Por su parte, Lionel Messi, a sus 39 años, registró ganancias por 140 millones de dólares, cifra dividida en partes iguales entre sus ingresos deportivos en el Inter Miami y sus prolíficos acuerdos comerciales. El podio de los más ricos lo completó el astro francés Kylian Mbappé con 95 millones de dólares, reafirmando el enorme poder de patrocinio de la nueva generación de futbolistas.
A esta exclusiva lista se sumaron figuras de primer nivel internacional que demostraron la influencia de las ligas de Europa y Asia en la economía. Entre ellos destacaron el delantero noruego Erling Haaland con 80 millones, el brasileño Vinicius Jr. con 60 millones y el joven inglés Jude Bellingham con 44 millones de dólares.
El impacto financiero del campeonato no se limitó a los ingresos de sus protagonistas. La demanda global fue tan grande que las entradas para la final en el MetLife Stadium alcanzaron precios de hasta 32.970 dólares. En el mercado secundario, las cifras resultaron aún más exorbitantes, con asientos que se llegaron a ofrecer por casi 2,3 millones de dólares.
Visto en retrospectiva, la Copa del Mundo 2026 consolidó al fútbol como un negocio sin precedentes, donde los acuerdos comerciales fueron tan relevantes como la gloria deportiva.

