Las cuatro ligas domésticas más poderosas de Europa —Premier League, LaLiga, Serie A y Bundesliga— están exigiendo una reforma estructural urgente en la gobernanza de la FIFA y límites constitucionales claros al poder de su presidente, Gianni Infantino. Denunciando abusos de poder y pérdida de confianza en la cúpula del ente rector, los campeonatos europeos exigen tres pilares fundamentales previo a las elecciones de 2027: la creación de un órgano permanente donde ligas, clubes, federaciones y futbolistas tengan participación real en las decisiones; evaluaciones independientes basadas en datos objetivos antes de aprobar cualquier nueva iniciativa; y una separación estricta entre el rol regulador de la FIFA y sus intereses comerciales.

