Por Henry Aguilera, Tampa FL, [email protected]
Comparten una vida, una visión profesional y un objetivo que poco a poco comienza a tomar forma. Pero antes de convertirse en matrimonio y descubrir que sus carreras podrían complementarse, Yilebí Rodríguez y Javier Camacho recorrieron caminos muy distintos. Ambos tuvieron que reinventarse, aprender oficios, cambiar de rumbo y aprovechar oportunidades que muchas veces aparecieron sin aviso.
Ella llegó de Cuba a EEUU a principios de 2005, con 17 años. Completó aquí el high school y rápidamente entró al mundo laboral. Trabajó en el aeropuerto, llegó a ser supervisora de Starbucks y, al mismo tiempo, buscaba otras formas de generar ingresos. Vendía carteras, perfumes, refrescos y organizaba exhibiciones de productos fuera de supermercados. El espíritu de ventas ya estaba presente.
Entonces llegó 2008. Todo cambió.
La recesión la golpeó directamente. Perdió el trabajo, el carro y vio deteriorarse su crédito. Le tocó mudarse y reconstruir su estabilidad. Aquella etapa la llevó a Naples, antes de regresar a Tampa. En medio de esos años también llegó la maternidad, y el nacimiento de su segunda hija con una discapacidad volvió a transformar sus prioridades.
Con el tiempo retomó su vida laboral, trabajó en una clínica de atención primaria y logró comprar su primera casa. Más adelante entró como recepcionista en una oficina relacionada con préstamos, donde conoció desde dentro el proceso hipotecario. Ese acercamiento despertó su interés por el sector inmobiliario y la llevó a obtener su licencia de real estate.
Después llegó al manejo de propiedades y complejos residenciales, donde asumió la administración de cientos de apartamentos. Fue precisamente en ese ambiente profesional donde apareció Javier.
Él había llegado desde Cuba años después. Graduado de Ingeniería Industrial, nunca ejerció la carrera en la isla y se había dedicado, entre otras cosas, a reparar computadoras. En EEUU encontró su primera oportunidad en la remodelación de viviendas, aprendiendo sobre pintura, pisos, paredes, gabinetes y otras tareas directamente en el trabajo.
Luego pasó al mantenimiento de complejos de apartamentos y más tarde a la oficina como leasing agent, atendiendo solicitudes, mostrando unidades y acompañando a los residentes durante el proceso de renta. Paralelamente, se vinculó con una compañía de servicios para propiedades, donde el aire acondicionado fue ganando protagonismo hasta convertirse en una de sus áreas principales.
Sus vidas se cruzaron durante una celebración navideña de la compañía para la que ambos trabajaban. Después llegaron las conversaciones y una invitación a salir. El 21 de enero de 2023 comenzaron oficialmente su relación. Curiosamente, el 21 terminó convirtiéndose en un número especial para ambos.
Los primeros meses coincidieron con una etapa de intenso crecimiento profesional. Ella asumía cada vez mayores responsabilidades en property management, mientras él también avanzaba dentro de la industria. Encontrar un equilibrio entre las exigencias laborales y la relación fue parte de retos que tuvieron que asumir juntos.

Hoy vuelven a coincidir profesionalmente desde otros lugares. Yilebí está enfocada en real estate y él obtuvo recientemente su licencia como loan originator (prestamista). Desde funciones diferentes, comparten una misma visión: orientar a quienes desean comprar una propiedad y ayudarles a comprender que la preparación muchas veces comienza antes de salir a buscar una casa.
Sobre el futuro tienen ideas, aunque algunas todavía están en construcción . Quieren seguir creciendo dentro de una industria que les permite aprovechar experiencias acumuladas durante años en propiedades, mantenimiento, financiamiento, real estate y servicio al cliente.

