Un reciente estudio revela hasta qué punto el cuidado personal se ha vuelto indispensable. Según una encuesta realizada por la empresa de software Zenoti a 1.000 adultos, el 46% de los estadounidenses estaría dispuesto a endeudarse con tal de mantener sus rutinas de belleza. Aún más sorprendente es que el 22% recorta sus gastos en comestibles básicos para poder costear estos servicios. El estrés laboral y el agotamiento juegan un papel crucial en este fenómeno: el 33% afirma que estas presiones los motivan a incrementar sus prácticas de bienestar. Para equilibrar sus finanzas, las personas están espaciando sus visitas a los centros estéticos, optando por membresías o utilizando métodos de «compre ahora, pague después». Asimismo, el 32% busca servicios más económicos en lugar de lujos tradicionales, y las alternativas caseras están en claro auge: el 44% realiza sus tratamientos faciales en casa, el 43% tiñe su propio cabello y el 33% prefiere la depilación casera en lugar de acudir a profesionales.

