El Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) informó una pérdida neta de 2.500 millones de dólares durante su tercer trimestre fiscal. El problema es, básicamente, operativo, pues repartir correo seis días a la semana a 170 millones de direcciones en todo el país cuesta $3.400 millones al año, pero el 70% de esas rutas no son rentables. Lo mismo pasa con las oficinas físicas, ya que de las 18.000 que existen, el 58% también pierde dinero. Ante esta grave crisis de liquidez, el director general de correos, David Steiner, advirtió que, de no mediar una intervención legislativa urgente por parte del Congreso, la entidad se verá obligada a implementar medidas drásticas. Entre las opciones analizadas figuran recortes en los niveles de servicio, incrementos anticipados en las tarifas de los sellos postales y el cierre masivo de miles de oficinas postales que operan con pérdidas en todo el país. El USPS acumula un déficit histórico superior a los 120.000 millones de dólares desde 2007, impulsado por la disminución del correo tradicional y el alto costo que implica mantener la red de entrega nacional.

